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lunes, 25 de octubre de 2010

Tristeza (Rodrigo San Martín)

La tristeza es un sentimiento, y como todo sentimiento es algo abstracto, es decir, algo que no podemos ver, algo que no podemos tocar, algo que no podemos oler, oír ni probar. Es algo que podemos sentir. ¿Pero qué significa esto? No creo que nadie pueda definir el verbo sentir o explicar su significado de una forma del todo correcta. Es más, creo que si cada uno intenta decirse para sí mismo qué es sentir, lo encontrará difícil y tengo la certeza de que si incluso pudiéramos definirlo, cada cual tendría su propia interpretación. Sin embargo, aparentemente todos entienden lo mismo, o casi lo mismo, por las palabras “amor”, “angustia”, “felicidad”, “temor”, “miedo”, “pasión”. Es raro pensar en el verdadero significado de cada una de esas palabras, ya que tenemos un entendimiento general de las mismas. Cada palabra se usa para expresar un estado de ánimo o resumir el conjunto de muchos sentimientos. Hay palabras relacionadas con cosas “buenas” y otras con cosas “malas”. Es así como todos podemos tener un entendimiento similar de las palabras. Pero, ¿hasta qué punto podemos decir que la angustia que yo siento es la misma angustia que otro siente? Es probable que yo denomine angustia al conjunto de sentimientos al que otro denomina tristeza. Ambas palabras están relacionadas y probablemente no podamos explicar mediante el uso del lenguaje sus diferencias. De todos modos, mediante el arte, por ejemplo, podemos mostrar lo que sentimos, lo que nos pasa, de una manera diferente. Muchas veces los pintores buscan, mediante su obra, expresar lo que sienten. Y nosotros, al ver su pintura tal vez podamos entenderlo y sumergirnos en sus sentimientos y así poder relacionarlos con los nuestros. De esta forma, yo digo “ese cuadro me genera angustia”.
Pero ¿de dónde surge esta angustia? ¿Por qué todos o casi todos nos sentimos angustiados alguna vez? ¿Será natural en el Hombre sentirla? ¿Será natural en los seres vivos? ¿Será porque sabemos que no vamos hacia ningún lugar?

martes, 17 de agosto de 2010

La superioridad del hombre (Rodrigo San Martín)

La superioridad del Hombre

El planeta en el que vivimos está plagado de seres vivos, tan vivos como cualquiera de nosotros. A lo largo de los años el Hombre ha necesitado a estos seres, y en cierto punto, ellos también han necesitado al Hombre. La vida de un ser depende de la supervivencia. Para sobrevivir hay que adaptarse al entorno. Para adaptarse el ser debe utilizar los recursos que encuentra en sí mismo y a su alrededor. El Hombre cuenta con un recurso distintivo al resto de los animales: la inteligencia. La inteligencia es aquella capacidad de entender o comprender algo, la capacidad que le permite al Hombre resolver problemas, conocer y demás. Es cierto, el Hombre cuenta con esta especie de superioridad con respecto a los animales. El Hombre utiliza este recurso que encuentra en sí mismo para sobrevivir, se vuelve más fuerte y hábil que los animales mediante el uso de su inteligencia. Los animales en su gran mayoría cuentan con algún grado de inteligencia, pero ninguno cuenta con una inteligencia tan desarrollada como el ser humano. El Hombre es capaz de matar a un león mediante el uso de un arma de fuego, un palo, una piedra, una trampa. Pero físicamente el león es más fuerte que el Hombre. De no ser por el uso de la inteligencia, el león fácilmente podría matar al Hombre. Mediante este razonamiento podríamos concluir en que el Hombre es superior a los animales por el mero hecho de ser inteligentes. Pero a su vez podemos verlo desde muchos otros puntos. Las aves poseen alas que les permiten volar. El Hombre no posee esas alas, y sin embargo también puede volar. Los peces poseen branquias que les permiten respirar bajo el agua. El Hombre no las posee, y sin embargo puede pasar horas sumergido bajo el agua. ¿Es natural que el Hombre haga estas cosas? Para volar o para permanecer sumergido por un largo rato, el Hombre requiere de ciertos instrumentos especiales, mientras que las aves o los peces tan sólo utilizan su cuerpo. De todos modos, no puedo decir que no es natural, ya que esas ideas surgen de la cabeza de las personas, nadie ni nada nos ayudó. En mi opinión, el Hombre es superior a los seres vivos del planeta Tierra. Su inteligencia desarrollada genera eso. Donde se complica el razonamiento es cuando hablamos de los seres del Universo. ¿Cómo podemos considerarnos superiores a algo que no conocemos? El Hombre no conoce absolutamente nada de este Universo más que el planeta en el que habita y la localización de ciertos astros. Sin embargo, los seres humanos en su mayoría se consideran superiores a todos los seres del Universo. El Hombre se considera más importante, se considera el centro en el que radica el Todo. Todo está hecho para los Hombres del pequeño e insignificante planeta Tierra. Un planeta en el que habitan seres vivos, millones de seres vivos. Sin embargo, el Hombre se considera más importante que todos esos seres vivos. El Hombre al ser superior se considera mejor, se considera especial. Somos iguales a todos los demás, sólo que contamos con una inteligencia más desarrollada. Los perros tienen dos ojos, dos orejas, una boca, una lengua, se reproducen del mismo modo. Somos iguales. Tenemos el mismo instinto de supervivencia que todos los animales. Si nos encontramos frente a una amenaza tendemos a escapar. De todos modos, opino que la similitud más clara y más dura es la siguiente: todos los seres vivos mueren. Todos los seres perecen. Al fin y al cabo el ser vivo deja de serlo para convertirse en nada, en algo que fue. Sin embargo al sentirse más importantes y especiales, los seres humanos en su mayoría consideran que no son algo que alguna vez fue, sino que son algo que serán.

domingo, 6 de junio de 2010

La verdad (Rodrigo San Martín)

Tras revisar el diccionario de la Real Academia Española y buscar la palabra verdad me encontré con una serie de definiciones diferentes por lo general sin ningún tipo de conexión unas con otras. De todos modos hubo una que me llamo más la atención: “Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente”. En mi opinión esta es la definición más común para la palabra verdad. Algo que es así y no se puede refutar. Ahora, las palabras en sí son un invento del hombre, un invento probablemente inevitable. Cada palabra tiene su significado. Uno podría cuestionar porque cada palabra significa lo que significa, pero no serviría de mucho, ya que la razón por la que existen es para comunicarnos, y se construyen o en su momento construyeron por consenso. Pero como bien sabemos no hubo una única persona que comenzó a enseñar a hablar con palabras. En las miles de culturas diferente desplegadas por el mundo, todas, o al menos su gran mayoría, se comunicaban mediante un lenguaje. Es difícil de imaginar como lograron comenzar a transmitir lo que sentían, ya que al ser algo abstracto es difícil de representar. La palabra verdad es eso, algo abstracto, pero su significado es muy abarcativo. La verdad puede ser tomada desde puntos de vista muy diferentes. Por un lado, podríamos decir que hay cosas que son verdad, como por ejemplo 2 más 2 es cuatro. Pero al mismo tiempo podríamos cuestionar el por qué de eso. Quien dice qué significa 2, qué significa más o qué significa cuatro. Pero así uno nunca podría llegar a un resultado final. Por otro lado podemos ver la palabra verdad como algo que nos dice que existen cosas incuestionables. Este es el lado que a mí más me interesa tratar. Supongamos el caso de un hombre que dice que es verdad que los animales razonan. Un científico podría contraponerse y decirle que no es cierto, que tras cientos de estudios se demuestra que los animales no razonan o no pueden hacerlo. ¿Quién es aquí el portador de la verdad? No lo sabemos. Podemos decir que es más lógico creer en lo que dice el científico; pero no podemos saber que lo que él dice es cierto. La verdad puede ser objetiva o subjetiva. En este caso estaríamos hablando de un caso de verdad subjetiva. Cada sujeto tiene su propia verdad. ¿Pero qué pasa si hay algo que nadie se cuestiona? Un hombre pelado sabe que es pelado y todo el que lo vea sabrá que es pelado. En ese caso, ¿no debería ser la única verdad posible que el hombre sea pelado? De todos modos, puede que haya un hombre ciego que no pueda ratificar mediante la vista si el hombre es o no pelado, y tras tocarlo con la mano creer que está tocando otra superficie. Esa persona no sabrá si es verdad o no que el hombre es pelado. Ese hombre puede pensar que su verdad es más verdad que la de los demás. Por más cierto que algo parezca, siempre puede haber un caso de contradicción o alguien que crea lo contrario. Pero debemos manejarnos por consenso para que no sea un gran caos el vivir en sociedad. Si todos vemos al hombre y claramente nos damos cuenta de que es pelado no dudaremos de que así sea. A su vez puede que el tema en cuestión sea algo más abstracto, tal es el caso de lo que pasa después de la muerte, o si existe o no existe un ser todopoderoso, o cual religión es la más real. No sabemos si alguna vez podamos saber qué es lo más cierto. Cada uno tiene su propia verdad y la forma a través de las experiencias propias. Yo puedo creer que muero y vuelvo a vivir y en ese lapso haber visto una luz y por ende creer que la verdad es que después de la muerte hay una luz y entonces predicar la religión cristiana ya que también me pareció ver la cara de Jesús. En ese caso yo voy a estar seguro de que lo que creo es así, y nadie podrá negármelo. En mi opinión cada uno tiene su verdad, la cual puede ser compartida por muchos o no. Y es por esto que dudo del real significado de la palabra verdad y me cuestiono si es posible que exista algo como tal.

domingo, 2 de mayo de 2010

El punto de partida de la filosofía (Rodrigo San Martín)

El hombre tiene la capacidad de razonar, una capacidad que lo lleva a pensar y dudar. Ante la presencia de una duda, el hombre se entusiasma por conocer aquello que le intriga y lograr despojarse de su incertidumbre. Lo que sucede es que al quitarse de encima una duda inevitablemente surgirá otra, y luego otra, y luego otra. Es así como el hombre se encuentra atosigado por las dudas y ello lo lleva a querer conocer más y más. Es por ello que el hombre filosofa, porque se encuentra en un estado de duda constante que lo conduce al razonamiento y el pensamiento. Así surge la filosofía, como una herramienta indispensable del hombre para buscar el conocimiento de aquello que desconoce y le entusiasma conocer.